BALONGA (ABANILLA) | Domingo, 22 de marzo de 2026
La pedanía de Balonga ha vuelto a ser hoy el epicentro de la conexión entre el ser humano y la tierra. La asociación ACUNA (Abanilla Cultura y Naturaleza) ha organizado una jornada de convivencia y meditación para conmemorar el quinto aniversario de la creación de su emblemático Bosque en Espiral, un proyecto que nació en la noviembre de 2021 y que hoy se consolida como un referente de biodiversidad en la zona.
Una ruta entre el Salado y la Espiral
La actividad comenzó a primera hora de la mañana con una caminata consciente desde El Salado. Un grupo de entusiastas realizó el trayecto a pie, disfrutando del paisaje árido pero lleno de vida de la zona, mientras que el resto de los participantes se desplazó en vehículos hasta el punto de encuentro. Al llegar al bosque, los asistentes almorzaron reponiendo fuerzas antes de dar comienzo a los actos oficiales en un ambiente de absoluta armonía.
Matemáticas, arte y naturaleza
Alrededor de cincuenta personas se dieron cita en este rincón de Balonga. La apertura corrió a cargo de Mavi, la presidenta de la asociación, quien dio la bienvenida a los presentes recordando la ilusión con la que se plantaron los primeros ejemplares hace casi un lustro.
A continuación, Adrián Ruiz ofreció una amena charla sobre la composición del bosque. Explicó que los 55 árboles originales (a los que se sumó uno más posteriormente como símbolo de unidad) no fueron colocados al azar. Su disposición sigue un estricto criterio matemático diseñado por el matemático Sergio Hernández y el escultor Tano Ramírez, creando una espiral perfecta de 330 metros de longitud. Ruiz detalló la variedad de especies presentes, como la Sabina Mora (ciprés de Cartagena), los madroños, aladiernos y lentiscos, destacando el éxito de supervivencia de los árboles a pesar de la dureza del terreno.
El camino hacia el interior: Meditación y Silencio
El momento más introspectivo de la mañana fue conducido por la psicóloga Fina Santi Riquelme. Bajo el lema "Acunando la vida", Fina guio a los asistentes a través del recorrido en espiral en un ejercicio de mindfulness y respiración consciente.
En un silencio roto únicamente por el sonido de tambores y la música ambiental de las "hadas del bosque", cada participante fue invitado a elegir un número —un árbol— con el que sintiera una conexión especial. Los asistentes dedicaron unos minutos a limpiar el entorno de su árbol elegido, colocar piedras y, sobre todo, sembrar una intención personal aprovechando la energía del equinoccio.
Un futuro que sigue creciendo
En ACUNA tenemos muy claro que el compromiso con el medio ambiente sigue vivo y junto con los socios y vecinos que han participado en las actividades realizadas en este bosque se sigue demostrando. Este proyecto no se detiene aquí, sino que se seguirán realizando labores periódicas de mantenimiento y nuevas actividades de observación para ver cómo estos 56 árboles continúan transformando el paisaje de Balonga.
La jornada concluyó con un gran círculo de unión donde palabras como "gratitud", "energía" y "futuro" resonaron con fuerza, sellando un compromiso colectivo: seguir acunando la vida, paso a paso y árbol a árbol.





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