El pasado día viernes 13 de agosto, tuvo lugar una charla en la que Adrián Ruiz, tesorero de la asociación ACUNA, e ingeniero forestal, explicó cuáles eran las figuras de protección ambiental, geológico y cultural del río Chícamo.
Desde la asociación ACUNA agradecemos la asistencia al aproximadamente medio centenar de personas que fueron a la charla.
Inició la charla el presidente de la asociación, Salvador Sánchez Esteve, quien dio la bienvenida a los asistentes y cedió la palabra a Adrián para que continuara con las explicaciones inherentes al objeto de la charla.
En la noche del pasado 2 de septiembre, varios de los miembros de la Asociación ACUNA, participaron en la realización de una nueva edición de "Las cosicas de Abanilla". Un evento realizado y presentado por Ángel Esteve y Eugenio Marco, al que cada año se han ido apuntando cada vez más colaboradores. Este evento, que se viene realizando en los veranos de nuestra villa, dependiendo también claro está de la disponibilidad de los realizadores, tuvo en esta ocasión el motivo de su realización en un recuerdo de lo tratado en la sesión del verano de 2011, en el que se habló del río Chícamo así como una ampliación de la investigación realizada y la continuación de la misma hasta su desembocadura.
En esta ocasión, además de los anteriormente citados Ángel y Eugenio, también colaboraron en el acto Manolo Martínez en el manejo del ordenador, y Francisco Tovar, que dio una gran explicación sobre la formación geológica y de los estratos de la zona del Cajel a lo largo de los miles de años hasta nuestros días. Agradecer también cómo no, a Mª Ángeles Celdrán, de la Oficina de Turismo, del Ayuntamiento, que colaboró en la realización del acto, al teniente alcalde José Antonio Rocamora, que cerró el acto de forma institucional, a Isidoro Lajara, que desde la sala de máquinas, siempre está disponible para ayudar en lo posible para que todo salga bien, así como también a aquéllas personas que quisieron aportar información para llenar de más contenido la exposición, y también a los que además intervinieron en directo, como Pedro, Antonio Trifón o Benito Marco.
En este sentido, la Asociación ACUNA ha estado ahí una vez más trabajando por la recuperación de la historia de nuestro municipio de Abanilla, y la difusión y mayor conocimiento del mismo. Así se manifestó al término del acto el presidente de la Asociación, Salvador Sánchez Esteve, quien animó a los asistentes que aún no lo hubieran hecho, a apuntarse a la asociación, pues si bien estábamos empezando ahora, hay bastantes proyectos por delante y es precisa la participación de los abanilleros, y aunque la asociación no tiene ánimo de lucro, sí es necesario el dinero de las cuotas para poder sacarlos adelante. Nota: Se pueden apuntar a la asociación en el formulario de arriba.
Próximamente (cuando Peluche TV lo haya difundido convenientemente en su red, y se actualice el archivo de las intervenciones con las aportaciones de última hora) se colgará el archivo para poderlo ver en diferido.
EXCURSIÓN AL MOLINO HARINERO DEL RÍO CHÍCAMO
Tal y como Mª Ángeles informó durante la sesión de las Cosicas de Abanilla, al día siguiente, domingo 3 de septiembre, estaba organizada desde la Oficina de Turismo del Ayuntamiento una visita al molino del río Chícamo, del cual se había hablado durante la charla en el Auditorio, con la exhibición de un fragmento de vídeo de un programa de la 7RM donde se entrevistaba a José Mª López, presidente de la Comunidad de regantes de la Huerta de Abajo y Sahués, así como a Juan Antonio López, que trabajó allí en el molino cuando estaba en funcionamiento.
A esta excursión acudieron cerca de 50 personas, no sólo de Abanilla, sino también de municipios cercanos y de Murcia. Destacar que pese a haber hecho la quedada en la piscina municipal de Abanilla para ir en coches, algunos de los participantes incluso fueron andando desde Abanilla.
Tras aparcar los vehículos en la zona habilitada para ello a la entrada del Chícamo, los participantes pudieron ver la zona de la charca donde se encuentra una de las reservas del fartet, junto con el mar menor, el cual está protegido. A continuación, el siguiente destino era el edificio rehabilitado del molino y la casa del molinero, propiedad de la CC.RR. de la Huerta de Abajo y Sahués, donde tanto Mª Ángeles Celdrán como Eugenio Marco y Pascual Saurín Vives, en calidad de presidente de la Comunidad de regantes, explicaron la historia del molino y las vicisitudes que ha tenido a lo largo de la historia, cómo funcionaba, cómo se entraba a la zona, la utilidad del molino en el entorno, así como diversas pequeñas anécdotas con los miembros de la temida Fiscalía de tasas, que vigilaba que no se moliera más de lo que se decía.
Como se puede observar en las imágenes, en la actualidad el edificio del molino no tiene electricidad, por lo que es preciso visitarlo de día. Actualmente se está intentando conseguir que llegue una línea a la zona, para dar electricidad al edificio, así como también instalar un depósito de agua corriente. También se está intentando recuperar las piezas que faltan de la maquinaria del molino, para poderlo ver cómo funcionaba aunque sea a modo de exhibición. En el siguiente vídeo, se puede ver a Eugenio Marco explicando el funcionamiento del molino, cuando en su día tenía todos los componentes.
Vaya desde aquí nuestro agradecimiento no sólo a Eugenio Marco sino también a Mª Ángeles Celdrán así como también al Ayuntamiento, por la labor realizada en pos de la difusión de la historia y cultura de nuestro municipio, así como a Pascual Saurín, presidente de la Comunidad de Regantes, por haber participado en esta excursión y haber colaborado en las explicaciones a los participantes que se apuntaron a la misma.
La calidad del suelo, su definición, evolución y el establecimiento de indicadores
de utilidad para conocer su estado y su evolución han sido objeto de múltiples estudios e
investigaciones desde finales de los años 80 del siglo pasado y sobre todo desde
principios de los 90 (Powers & Meyer, 1989; Larson & Pierce, 1991; Parr et al., 1992;
Pierce & Larson, 1993; Doran & Parkin, 1994; Nacional Research Council, 1993; SSSA,
1995; Sims et al., 1997; Bouma, 1997; Blum, 1990, 2000; Añó et al., 1997, 1998; Doran et
al., 1996; Karlen et al., 1997; Recatalá & Sánchez, 1993; Recatalá et al., 2000). Las
diversas definiciones planteadas señalan en su mayoría la calidad del suelo como la
capacidad para funcionar de manera efectiva tanto en el presente como en el futuro.
El suelo por ser un recurso natural no renovable o muy difícil o costoso de
renovar, debe ser utilizado sin llegar a superar su capacidad de aceptación de los
distintos usos previstos: agrícolas, paisajísticos y otros que podemos encontrar en este
artículo. Cuando se rompe el equilibrio entre el suelo y los factores ambientales que
intervienen en su formación, la evolución del mismo se modifica y se desarrollan una
serie de procesos que tienden a la disminución de su calidad, lo cual se traducirá en una
degradación del mismo.
El continuo y persistente deterioro del medio natural producido por actuaciones del
hombre sobre los ecosistemas áridos y semiáridos de la España mediterránea, sobre
todo en las tierras del sureste, ha ocasionado una fuerte regresión de la vegetación
natural hacia formaciones degradadas y muy abiertas, alejadas del óptimo biológico y que
no protegen al suelo de la intensa erosión hídrica. Cuando la pérdida del suelo es
superior a la capacidad de los procesos que lo originan, como ocurre en las zonas
mediterráneas con fuerte tendencia a la aridez, se produce una disminución progresiva
del potencial biológico y en consecuencia de su fertilidad, que conduce a situaciones
críticas y finalmente a la desertificación (López Bermúdez, 1993). Éste fenómeno es el
que se estudia en la cabecera del Río Chícamo, una zona sometida a fuertes presiones
antrópicas desde hace décadas, destacando la extracción de material geológico rico en
arcilla que ha favorecido los ya acentuados procesos de erosión que se daban en ella y la
fuerte presión agrícola experimentada en esta zona desde hace cientos de años, que ha
propiciado la aparición y desarrollo de los distintos procesos de degradación, por lo que
resulta de interés conocer el estado actual de los suelos de esta zona, sus características
y componentes.
En este trabajo se establecen los distintos niveles de calidad del suelo obtenidos para un
área de la cabecera del Río Chícamo mediante un indicador propuesto por el autor en
base al análisis de las propiedades edáficas que se han considerado de interés de
acuerdo a las características de la zona de estudio y los objetivos marcados. Estas
propiedades han sido seleccionadas mediante un estudio de contraste de medias
utilizando como factor de agrupamiento el tipo de suelo por un lado y su uso por otro.
Tomando como referencia los indicadores de capacidad y vulnerabilidad propuestos por
Añó (1996) el autor diseña una metodología propia para la estimación de la calidad de
estos suelos con arreglo a la cual la mayor parte de suelos del área de estudio, un 82,8%
de la superficie, presenta una moderada calidad, entendiendo como calidad del suelo a la
capacidad de éste para funcionar de manera efectiva tanto en el presente como en el
futuro. Así, sólo un 3,4% de la superficie ofrece una baja calidad y el resto de suelos
presenta una alta o muy alta calidad siendo un 6,9% la superficie de suelo ocupada para
ambos niveles de calidad.