La noche del pasado miércoles 29 de julio, los caminos de Abanilla se volvieron a iluminar con la magia, el deporte y la tradición. La asociación ACUNA celebró con un rotundo éxito la XII edición de la Marcha Nocturna «Claro de Luna», una cita que año tras año demuestra el profundo cariño y arraigo que tiene entre los vecinos y visitantes en las fechas cercanas a la luna llena.
De una pequeña idea a un evento de referencia
Lo que comenzó en 2013 como un sencillo paseo entre unos pocos amigos ideado por Ángel Esteve, María Núñez y José Alfredo Cascales, a modo del que se hacía en las tierras catalanas donde viven, se ha convertido en un fenómeno multitudinario. Debido a la gran envergadura e importancia que adquirió esta cita deportiva y cultural, la asociación ACUNA tomó las riendas de su organización en los últimos años para garantizar que la esencia y seguridad del evento siguieran brillando con luz propia.
En esta XII edición, la marcha alcanzó la cifra récord de 466 participantes, una marea humana que llenó de vida la noche estival.
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Un inicio con luz propia y aire jubilar
Con motivo de la celebración del Año Jubilar de la Santísima Cruz, el inicio de la marcha contó con una emotiva novedad. A las 22:00 horas, desde la emblemática Plaza de la Constitución, la comisaria presidenta de la Hermandad de la Stma. Cruz, Carmen Cascales Gambín, fue la encargada de portar la antorcha con la que se encendió el cohete inaugural que dio la salida a los cientos de marchadores.
Mientras los participantes acudían a recoger sus dorsales y la plaza se iba llenando de ambiente, los monitores del gimnasio IQU FIT dirigieron un animado precalentamiento para activar el cuerpo y poner el mejor ritmo a los instantes previos del inicio de la ruta.
El encanto del camino entre penumbras
Tras abandonar el casco urbano por el camino junto al cementerio, la comitiva se adentró de lleno en El Olivar. Allí, en la penumbra de la noche y envueltos por una atmósfera casi mística, los participantes recorrieron los senderos guiados únicamente por los destellos de sus linternas y el reflejo de la luna llena.
El recorrido llevó al grupo hasta la plaza de la Ermita de Mahoya, donde aguardaba un merecido descanso. Como ya es tradición, los restaurantes locales El Peque y María José ofrecieron a todos los asistentes agua, melón y sandía fresca para reponer fuerzas y disfrutar del ambiente de convivencia.
Una peregrinación inolvidable y llena de emoción
El regreso de esta duodécima edición guardaba el momento más sublime de la velada. Adaptando el itinerario con motivo del Año Jubilar, la vuelta se realizó por la vía peatonal 3 de Mayo. Al llegar a Abanilla, lejos de dar por concluida la jornada, dio comienzo un tramo de peregrinación muy especial:
Organización del tramo jubilar: Coordinado por Reme, de la agencia de viajes Paztour (encargada de las rutas turísticas del Año Jubilar).
Acompañamiento musical: Por iniciativa de Ángel Esteve, un grupo de músicos voluntarios amenizó el trayecto, envolviendo en melodías el caminar de todos los que se sumaron a esta ampliación.
¡Gracias a todos los asistentes, voluntarios, colaboradores y comercios por hacer posible una edición imborrable! Nos vemos en el próximo 'Claro de Luna'.
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